Hay algo que vale más que el dinero.
Es el tiempo.
El tiempo no vuelve.
Hemos creado Chat GPT, y varias apps de IA, pero la máquina del tiempo todavía es una obra de ficción.
Muchas veces, cuando hablo con alguna mamá que se acerca para conocer mis servicios, después que le cuento cómo puedo ayudarla, la respuesta que más escucho, en 90% de los casos, es: "no tengo tiempo (para hacer el curso/mentoría etc)."
Por cierto, si te gustaría saber cómo puedes trabajar conmigo, puedes clicar aquí.
Entiendo. Realmente la vida de 2025 es agotadora.
Tenemos de trabajar, cuidar de la casa, de los niños, de las mascotas, a veces de nuestros padres o suegros...
Eso es vivir en una sociedad neoliberal. Y creo que, por desgracia, no tendrá solución tan temprano.
"Dar cuenta de todo" es algo que no existe.
Nadie es capaz de "dar cuenta de todo". Lo que hacemos es desistir de hacer algo, para hacer otra cosa.
Entonces pensamos: ¿qué es más importante ahora?
Y claro que lo más importante es pagar las facturas y comer, y mantener nuestros hijos seguros y bien.
Pero no podemos esperar que un bello día ocurra una magia y el día pase a tener más horas que 24.
Eso fue algo que aprendí cuando aún era muy joven.
Cuando terminé el "segundo grau" (lo que correspondía al instituto en España), dije a mi padre que quería ir a la universidad para estudiar periodismo y necesitaba pagar un "cursillo" que preparaba para hacer la FUVEST, el EBAU brasileño.
Sí, porque en Brasil, tras estudiar en red pública toda la vida, tu camino es ir directo a un "cursillo" cuando terminas el instituto, si quieres ir a la universidad.
Mi padre no pensó dos veces. Me contestó: "pues búscate un trabajo y paga lo cursillo tú, porque no te voy a pagar."
"Pero, papá, ¡si trabajo no tendré tiempo para estudiar! Periodismo es tan difícil cuánto Medicina!", le dije.
"El problema es tuyo. Si de verdad quieres ser periodista, buscarás una solución.", me contestó, y siguió leyendo su periódico tan campante.
Mi padre no conocía la Disciplina Positiva, eh! 😉
Mi padre es un gallego que vivió la Guerra Civil de muy niño, después la Segunda Guerra Mundial, se fue a Brasil con dos duros en el bolsillo porque no había trabajo en España después que terminó la guerra, y "comió el pan amasado por el demonio", como decimos los brasileños, para expresar lo cuánto sufrió como inmigrante.
Bueno, pues conseguí un trabajo, con 18 años. Telefonista de una sucursal bancaria.
Todo el dinero de mi sueldo - sí, todo, no es una fuerza de expresión, todo el dinero de mi sueldo - era para pagar el cursillo que preparaba los jóvenes al vestibular.
Trabajaba seis horas al día. Tenía de tomar dos autobuses para llegar al banco, y después que terminaba la jornada, otro autobús para ir a la escuela donde asistía a las clases del cursillo, de noche.
Cansada. Con los ojos cerrando. Pero asistía a todas las clases.
Llegaba a casa era más de medianoche, decía buenas noches a mis padres e iba directo a la cama.
Fin de semana era para estudiar. Nada de cine con las amigas. Estudiaba el dia todo. Sábados, domingos y festivos.
Sabía que difícilmente podría entrar en la USP, la Universidad de Sao Paulo, la pública, que tenía el mejor curso de periodismo del país.
Pero aún así insistí, no dejé de estudiar en ningún momento libre que tenía.
Leía las apostillas en los autobuses yendo a trabajar. Era una obsesión. Un año dedicado para prepararme para un examen.
Y me preguntarás: ¿Que tal? ¿Pudiste entrar a la USP?
La respuesta es: no, no entré.
El vestibular de la FUVEST, la EBAU brasileña, funcionaba con dos fases: la primera tenías 72 preguntas estilo test y, si pasabas a la segunda fase, entonces tenías de contestar a preguntas estilo ensayo, escribiendo mucho, en todas las asignaturas. Era así en 1992, creo que ahora han cambiado.
En el día de la primera fase tuve un ataque de pánico. Acerté 36 preguntas. Eso no era suficiente para la segunda fase de periodismo, que creo que tenía 48 como nota de corte en 92.
Caí en bajón. No quería más ir a las clases del "cursillo". Un amigo mío, sin embargo, logró animarme.
Él me dijo: "intenta el vestibular de la PUC, está con las inscripciones abiertas."
La PUC era la universidad privada, que tenía el segundo mejor curso de periodismo del Brasil. Era carísima. Mi sueldo no sería suficiente para pagarla.
"No pienses en eso ahora", me dijo mi amigo, "primero entra, después buscaremos una solución. Seguro que te darán una beca."
Conseguí entrar. En octavo lugar.
Y sí, conseguí una beca. Del 80%, un fondo del gobierno de Brasil que creo que no existe más, pero fue gracias a ello que logré ser periodista.
¿Por qué te cuento eso?
"¿Eres una super woman, Alessandra?", estarás pensando.
No, para nada.
Muy lejos de eso.
Te cuento esa historia porque, a veces, hay que tener claro lo que queremos y buscarlo.
Aunque sabiendo que a lo mejor no lo lograremos.
Pero, quién sabe, el Universo nos prepara algo que no estábamos contando.
Estudiar en la PUC fue maravilloso. Conocí profesores increíbles. Pienso en ellos todavía, y mira que estoy con 50 años.
Hice amigos también maravillosos. Y fue gracias a uno de ellos, que estaba en mi clase, que entré en la Folha de Sao Paulo, el periódico de mis sueños.
Pero eso es tema para otro día.
Si de verdad quieres ser una mamá distinta para tu niño, si quieres aprender a cómo conseguir su colaboración sin usar de gritos y castigos y tampoco ser permisiva, si crees que Montessori puede ayudar a tu familia...
Estoy aquí para ayudarte.
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Y así, al menos, conocerás cómo trabajo, mis valores, en lo que acredito, y mira, si hay feeling, ¿por que no? Podemos hacer una mentoría juntas después.
Recuerda: el Reto Todavía No Hiciste de Todo será en los días 25, 26 y 27 de marzo en Telegram, es gratuito, y tendrás 3 clases en directo conmigo a las 9 de la tarde (hora de Madrid).
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Tienes hasta el lunes 24 para entrar al grupo, cuando el acceso será cortado. No dejes para después.
Que tengas un feliz fin de semana
Alessandra
PS: Si estás pensando en tomar una mentoría conmigo, el momento es ahora. Pida tu cita gratuita y aprovecha mientras no cambio el mundo de la crianza por el couching de desarrollo personal, que tras leer esta newsletter, creo que podría darme bien 😉