Lo que "Stranger Things" me enseñó 💛
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¡Mi primer newsletter del año! ¡Feliz 2026! ¿Como estas? ¿Que tal tus Fiestas? ¡Espero que muy bien! Para mí fueron muy bien, tranquilas, en familia. Lo agradezco mucho. Ayer mi hijo y yo asistimos juntos el último capítulo de "Stranger Things". Seguimos juntos todas las temporadas (bueno, las tres primeras las vi sola en su día, luego algunos años después él las asistió conmigo), y despedirse de nuestra serie favorita fue un poco triste. "Stranger Things" nos ha rendido momentos de conexión entre madre e hijo muy bonitos. Nos sentimos como si estuviéramos despidiendo de amigos de muchos años, así como cuando terminas un libro que has estado muchos días leyendo y que ta cautivado mucho. Cuando terminamos de verla, los dos estaban con los ojos húmedos por las lágrimas (fue un último capítulo muy emocionante), y él me preguntó: "y ahora, mami, ¿que vamos a ver juntos?" Lo comprendi tanto. "Stranger Things" no fue solo una serie. Para mí, y para muchas personas que vivimos en los años 80, fue nostalgia, fue revivir una época, volver a nuestras infancias... Para otros, como mi hijo, fue encontrar un grupo de amigos que de verdad se querían y se importaban, y ellos se sentían un poco como parte de ese grupo. Fue una serie sobre amistad, infancia, adolescencia, el primer amor, los conflictos con los adultos, querer ser importante, ser quién es de verdad y ser aceptado por quién es. Si a ti no te gusta "Stranger Things" y estás haciendo una mueca leyendo esta newsletter, lo siento mucho, pero yo sí soy fan de la serie. Con "Stranger Things" me reí y lloré recordando "E.T.", "Goonies", todas las películas de John Hughes, mi infancia y adolescencia escuchando cintas casete y queriendo sentirme aceptada por mis amigos como todo adolescente. Mi hijo es fan convicto de Eddie y Dustin, tuvo 2 camisetas del Hellfire Group (una se ha partido de tanto que la llevó y compré otra), tiene el juego de Dragones y Mazmorras, y en su cumpleaños le regalé el Funko de Eddie. La echaremos mucho de menos. Pero especialmente echaré de menos todas las charlas que esa serie propició entre mi hijo y yo al largo de los años, tantas risas, lágrimas, confesiones y descubiertas. Sé que vendrán otras, pero da penita. Al final, es como ese libro que guardamos en la estantería, este juego de mesa, este juguete con lo cual jugamos tanto tiempo y nos ha hecho tan felices, y llega el momento de decirle adiós. Es la infancia que se acaba. Pero, como aquella sonrisa que da Mike al final en la escalera, con la mirada pensativa mirando su hermana y sus amigos... sabemos que puede terminar, pero seguirá para otras personas. Al final, es algo que nunca termina del todo. Y que bueno que así sea. Y es en este momento cuando podemos prepararse para ser las guías de los niños que entrarán en nuestras vidas. Te deseo un muy feliz primer fin de semana de 2026! Alessandra PD: si te gustaría transformarte en un adulto preparado en este año que empieza, puedes tener una sesión conmigo para buscar una solución a este problema que tanto te preocupa en la relación con tu pequeño y, quien sabe, empezar un proceso de autoconocimiento aún más profundo. Te espero. |